En la actualidad, la masa madre ha dejado de ser una técnica reservada a los panaderos para convertirse en el alma de la pizza artesanal. En Chile, cada vez más pizzerías gourmet están optando por este método ancestral para lograr una base de pizza ligera, sabrosa y con carácter propio. La tendencia hacia ingredientes naturales, largas fermentaciones y hornos de alta temperatura ha llevado a muchos pizzaiolos a experimentar con su propio cultivo de levaduras, buscando la receta perfecta para una pizza napolitana de calidad superior.

El papel clave de la masa madre en la pizza artesanal
La masa madre es un fermento natural compuesto por harina y agua que, con el tiempo, desarrolla una microflora de levaduras salvajes y bacterias lácticas. Este ecosistema otorga a la masa una fermentación más lenta y profunda, lo que se traduce en una pizza más digestible, con aroma complejo y textura alveolada. A diferencia de la levadura comercial, la masa madre genera un equilibrio natural entre acidez, sabor y elasticidad en la masa.
Ventajas gastronómicas de trabajar con masa madre
- Digestibilidad superior: las bacterias lácticas predigieren parte del gluten, haciendo la masa más liviana.
- Sabor más rico y complejo: el prolongado proceso de fermentación realza notas ácidas y umami.
- Conservación natural: la acidez actúa como conservante, prolongando la frescura de la masa.
Cómo alimentar y mantener activa tu masa madre
Dominar la masa madre requiere constancia y precisión. El primer paso es mantener una rutina diaria o interdiaria de alimentación. Usualmente, se emplea una proporción 1:1:1 de masa madre, agua y harina. La elección de la harina tiene un impacto enorme en el resultado: las harinas italianas tipo “00” y las locales de fuerza con alto contenido proteico (mínimo 12%) son ideales para pizzas de fermentación larga.
Consejos de mantenimiento
- Evita usar agua clorada; opta por agua filtrada o mineral.
- Guarda tu masa madre en refrigeración si no horneas diariamente.
- Antes de usarla, realiza al menos dos refrescos para asegurar su vigor.
- Descarta parte del fermento en cada alimentación para mantener su equilibrio microbiológico.
Fermentación y control de temperatura
La temperatura es quizás el factor más influyente en el comportamiento de la masa madre. A temperaturas entre 24 °C y 26 °C, las levaduras trabajan de forma óptima. Por encima de 28 °C, la fermentación puede acelerarse demasiado, comprometiendo la estructura de la masa. Una fermentación controlada de 24 a 48 horas, en frío, favorece la formación de aromas y una miga esponjosa.
Muchos pizzaiolos chilenos recomiendan iniciar la fermentación a temperatura ambiente durante 4 horas y luego trasladar la masa al refrigerador. Este proceso mixto asegura fuerza, extensibilidad y un sabor equilibrado. En pizza masa elaborada con masa madre, esta técnica define la textura final del disco y la intensidad aromática.
Errores comunes al trabajar con masa madre
Incluso expertos cometen errores en la manipulación de la masa madre. Entre los más recurrentes están:
- Usar el fermento insuficientemente activo, lo que lleva a masas densas y poco aireadas.
- Exceso de hidratación sin control del gluten, generando dificultades en el estirado.
- Fermentaciones demasiado cortas o largas, alterando sabor y estructura.
- No ajustar la sal adecuadamente, elemento que regula la fermentación.
Aplicación práctica: receta base de masa madre para pizza
Ingredientes:
- 200 g de masa madre activa
- 600 g de harina tipo “00”
- 380 ml de agua filtrada (hidratación del 63%)
- 15 g de sal marina
- 10 ml de aceite de oliva extra virgen
Procedimiento:
- Disuelve la masa madre en el agua hasta obtener una mezcla homogénea.
- Incorpora la harina en dos etapas mientras mezclas suavemente.
- Agrega la sal y el aceite al final del amasado.
- Deja la masa reposar 30 minutos y realiza pliegues suaves cada 15 minutos.
- Fermenta 4 horas a temperatura ambiente y luego refrigera entre 24 y 48 horas.
- Antes de hornear, deja atemperar 2 horas, divide en bollos y estira sin rodillo.
Preguntas frecuentes sobre masa madre para pizza
¿Puedo usar masa madre de pan en la pizza?
Sí, pero ajusta la hidratación y alimentación según el tipo de harina. Las pizzas requieren mayor extensibilidad, por lo que conviene usar harinas con gluten más fuerte.
¿Qué sabor aporta la masa madre a la pizza?
Ofrece un perfil ligeramente ácido, profundo y con matices lácteos o de cereal tostado, dependiendo del tipo de harina utilizada y la duración de la fermentación.
¿La masa madre reemplaza completamente la levadura comercial?
En la pizza artesanal auténtica sí, aunque algunos pizzeros mezclan ambos tipos para equilibrar tiempos y asegurar consistencia en la producción.
¿Cómo saber si mi masa madre está lista para usar?
Debe duplicar su volumen entre 3 y 6 horas tras el refresco, presentar burbujas activas y una textura aireada al tacto.
¿Cuánto tiempo puedo conservar mi masa madre sin alimentarla?
En refrigeración, puede mantenerse hasta 10 días, aunque lo ideal es reactivarla cada 5–7 días para evitar acidez excesiva o pérdida de potencia fermentativa.
Conclusión
Perfeccionar la masa madre para pizza artesanal es un arte que combina microbiología, paciencia y sensibilidad culinaria. En Chile, donde la cultura pizzera artesanal crece día a día, dominar esta técnica diferencia al pizzaiolo experto del improvisado. Comprender el comportamiento de las levaduras, respetar los tiempos de fermentación y cuidar cada ingrediente es la ruta segura hacia una pizza auténtica, equilibrada y única en sabor. El secreto está en la masa —viva, activa y respetada— que transforma una simple mezcla de harina y agua en una verdadera obra de gastronomía artesanal.
