Hoy en día, las pizzerías artesanales en Chile viven una verdadera revolución gastronómica. La búsqueda por una pizza de calidad, elaborada con técnicas tradicionales y masa madre, ha impulsado el desarrollo de hornos chilenos adaptados a la cocción de pizzas napolitanas y romanas. Detrás de esta tendencia hay un entendimiento profundo de la fermentación natural, la selección de harinas y el control térmico de la cocción, pilares esenciales para lograr una corteza aireada, crujiente y llena de sabor.

El alma de la pizza artesanal: la masa madre
La masa madre es un cultivo vivo de levaduras y bacterias lácticas que se alimentan de los azúcares de la harina. Su función es generar un levado natural, mejorar la digestibilidad y agregar complejidad al sabor. En otros términos, es el corazón biológico de una pizza artesanal. Usar masa madre en lugar de levadura comercial requiere paciencia, técnica y comprensión del entorno: factores como temperatura ambiente, tipo de harina y humedad influyen directamente en su comportamiento.
Creación y mantenimiento del fermento
Para iniciar una masa madre adecuada para pizza, se combina harina de fuerza con agua sin cloro y se deja fermentar entre 24 y 48 horas. Una vez activa, se alimenta regularmente (refrescos) para mantener su vigor. El objetivo es obtener un fermento con equilibrio entre acidez y actividad leudante, lo que permitirá una masa elástica, ligera y con notas aromáticas profundas.
La técnica del amasado y la hidratación
El tipo de amasado define la estructura final de la miga. En pizzas con masa madre, se recomienda el amasado francés o stretch and fold, técnicas que evitan el sobrecalentamiento de la masa y desarrollan el gluten de manera uniforme. La hidratación, es decir, la proporción de agua en relación a la harina, oscila entre el 65% y el 75%, dependiendo del tipo de harina utilizada. Este nivel elevado de agua genera una pizza alveolada y ligera, típica de las mejores pizzerías italianas.
Fermentación larga: el tiempo, un ingrediente esencial
Una verdadera pizza artesanal requiere tiempo. La fermentación en frío (entre 12 y 48 horas) ralentiza la actividad de las levaduras, favoreciendo la maduración de sabores y la digestibilidad. En Chile, donde la temperatura puede variar ampliamente, el uso del refrigerador permite controlar mejor el proceso, adaptándolo a las condiciones locales. Al momento de hornear, la masa debe regresar a temperatura ambiente para activar nuevamente las levaduras.
El horno chileno ideal para pizzas artesanales
Los hornos chilenos, inspirados en los hornos napolitanos de leña, se han convertido en una herramienta esencial para la cocción de pizzas auténticas. Su capacidad de alcanzar temperaturas superiores a 400°C permite sellar la masa en pocos minutos, generando una base crujiente y una miga suave. La clave está en el control del calor radiante y el uso de piedra refractaria, que distribuye la temperatura de forma uniforme.
Si estás explorando dónde disfrutar una pizza napolitana elaborada con masa madre y horneada profesionalmente, encontrarás en Chile una creciente red de pizzerías artesanales que dominan esta técnica con precisión y respeto por la tradición.
Piedra refractaria y domo térmico
La piedra refractaria, habitual en hornos de leña y gas, acumula calor y lo libera de forma controlada. Su uso mejora la cocción del fondo de la pizza y evita que la masa quede húmeda. En los hornos chilenos artesanales, el domo térmico ayuda a mantener la temperatura envolvente, asegurando una cocción equilibrada entre superficie e interior.
Harinas y materias primas de calidad
El éxito de una buena masa madre depende en gran medida de la harina. Las harinas italianas tipo “00” y las de fuerza chilenas con alto contenido proteico son ideales para pizzas con fermentaciones largas. Busque harinas sin aditivos y de molienda fina, que absorban bien el agua y desarrollen un gluten resistente pero flexible. A ello se suma la importancia de ingredientes premium como el tomate San Marzano, la mozzarella fior di latte y el aceite de oliva extra virgen, esenciales para lograr autenticidad en los sabores.
Para experimentar desde casa con una pizza casera de masa madre, el secreto no solo está en la receta, sino en la sensibilidad del pizzaiolo: evaluar el punto de fermentación, sentir la textura adecuada de la masa y controlar la temperatura del horno son habilidades que se desarrollan con la práctica.
Consejos prácticos para hornear con éxito
- Precalienta el horno y la piedra durante al menos 1 hora antes del horneado.
- Usa una pala de madera o metal para deslizar la pizza con suavidad.
- Controla visualmente el color del borde y la base para determinar el punto óptimo de cocción.
- Evita sobrecargar la pizza con ingredientes húmedos para prevenir el reblandecimiento de la masa.
Preguntas frecuentes sobre masa madre y hornos chilenos
¿Puedo usar cualquier harina para crear masa madre?
Sí, aunque se recomienda harina integral o de fuerza en las primeras etapas, ya que aportan más nutrientes para activar las levaduras naturales.
¿Cuál es la diferencia de sabor entre una pizza con masa madre y una con levadura comercial?
La pizza con masa madre posee un sabor más complejo, ligeramente ácido, con corteza más crujiente y una digestibilidad superior.
¿Cuánto tiempo dura activa la masa madre?
Con buenos cuidados y refrigeración, una masa madre puede vivir indefinidamente. Basta alimentarla cada pocos días para mantenerla en óptimo estado.
¿El horno eléctrico puede reemplazar un horno de leña?
Sí, aunque los resultados varían. Usar una piedra refractaria y alcanzar la temperatura máxima del horno casero mejora notablemente la textura.
¿Cuándo se considera lista la masa para hornear?
Cuando al presionarla con el dedo retoma lentamente su forma y presenta una superficie lisa y aireada. Este es el punto ideal para el estirado.
Conclusión
Dominar la masa madre requiere entender la fermentación como un proceso vivo, respetar los tiempos y adaptar las técnicas a las condiciones locales. En Chile, la combinación de hornos de alta temperatura y fermentación natural representa la nueva era de la pizza artesanal. Con ingredientes frescos, paciencia y técnica, cualquier pizzaiolo puede lograr una pizza con identidad propia, aroma irresistible y una textura que capture la esencia de la auténtica tradición italiana.
