En la actualidad, la pizza artesanal con masa madre se ha convertido en un símbolo de calidad y tradición dentro de la gastronomía contemporánea. Las pizzerías chilenas que apuestan por este método fermentativo destacan por ofrecer masas más digeribles, con un sabor profundo y una textura incomparable. Entender y dominar la masa madre no solo mejora el resultado final, sino que también eleva tu oficio pizzero a un nivel profesional.

¿Qué es la masa madre y por qué es clave en la pizza artesanal?
La masa madre es una levadura natural obtenida mediante la fermentación espontánea de harina y agua. A diferencia de la levadura comercial, contiene una combinación equilibrada de levaduras y bacterias lácticas que aportan complejidad al sabor y una mejor digestibilidad. Este fermento vivo permite obtener masas más ligeras, con una estructura alveolada y un aroma característico.
En el mundo de la pizza artesanal, la masa madre funciona como el corazón de la masa. Su manejo requiere paciencia y comprensión de factores como la temperatura ambiente, la hidratación y el tipo de harina. Quien logra dominarlos alcanza resultados que ninguna levadura instantánea puede igualar.
La importancia de la hidratación y el tipo de harina
La proporción de agua en la masa, conocida como nivel de hidratación, define la textura y extensibilidad del producto final. Una pizza con hidratación alta (entre 65% y 75%) presentará una miga más aireada y bordes livianos. Sin embargo, requiere técnica en el amasado y control del levado para evitar que pierda estructura.
Las harinas con alto contenido de proteína (W280 a W330) son ideales para masas madre, ya que el gluten formado retiene el gas de la fermentación. En Chile, actualmente existen proveedores que importan harinas italianas tipo “00” o harinas locales de gran calidad. Esta elección repercute directamente en el sabor y la textura de la pizza.
El proceso de fermentación: tiempo, temperatura y control
Fermentar con masa madre es un arte de precisión. La fermentación larga y en frío (de 24 a 72 horas) permite desarrollar sabores complejos y mejorar la digestibilidad. Durante este tiempo, la acción de las bacterias lácticas suaviza el gluten y transforma los almidones, generando un producto más liviano.
Para obtener resultados consistentes, el control de temperatura es esencial. Idealmente, la fermentación inicial debe realizarse a temperatura ambiente (22-25°C) antes de llevar la masa al frío controlado. En este punto, la masa madura y gana extensibilidad.
Técnicas de amasado y desarrollo del gluten
El amasado tiene como objetivo desarrollar una red de gluten estable. Se recomienda un amasado intermitente, descansando entre pliegues para permitir que el gluten se relaje y se fortalezca. El método de autólisis, donde se mezclan harina y agua antes de incorporar la masa madre y la sal, mejora la elasticidad de forma natural.
Si estás comenzando en la elaboración de pizza masa con fermentación natural, lo importante es no sobreamasar. Una masa madre bien activada hará gran parte del trabajo por ti durante la fermentación.
Horneado ideal: de la fermentación al fuego
Una vez fermentada y boleada, la masa está lista para su cocción. El ideal es hornear en horno de leña o piedra refractaria a temperaturas entre 420°C y 480°C. En pocos minutos, la masa alcanza su punto perfecto: bordes inflados, base dorada y aroma a cereal tostado.
Si buscas replicar una pizza napolitana auténtica, asegúrate de que la piedra o acero esté bien precalentado, permitiendo una cocción uniforme desde la base y un cornicione aireado.
Errores comunes al trabajar con masa madre
- Subalimentar la masa madre: mantener un ritmo de alimentación constante es vital para su vigor.
- Fermentar en exceso: una masa sobrefermentada será ácida y se hundirá al hornear.
- Emplear harinas débiles: pueden romper la estructura y dificultar la manipulación.
- No ajustar la hidratación al clima: la humedad ambiente influye notablemente en la absorción de agua.
Preguntas frecuentes sobre masa madre para pizza
¿Qué diferencia hay entre masa madre líquida y sólida?
La masa madre líquida tiene mayor hidratación y genera acidez más suave; la sólida produce un perfil aromático más intenso y una fermentación más estable.
¿Puedo conservar la masa madre en refrigeración?
Sí, puede mantenerse en frío entre 4°C y 6°C y alimentarse cada semana. Antes de usarla, debe reactivarse a temperatura ambiente con una o dos alimentaciones.
¿La masa madre afecta los tiempos de fermentación?
Definitivamente. La fermentación con masa madre es más lenta, pero otorga mejor sabor y textura. Requiere planificación y atención al comportamiento de la masa.
¿Qué sabor aporta la masa madre a la pizza?
Desarrolla notas leves de yogur, queso y cereal tostado, aportando profundidad gustativa sin acidez excesiva cuando está bien equilibrada.
¿Es posible usar masa madre en masa sin gluten?
Sí, aunque el resultado será distinto. Se requiere una mezcla de harinas alternativas como arroz, maíz o tapioca, y fermentos adaptados.
Conclusión
Dominar la masa madre es un viaje gastronómico que combina técnica, paciencia y curiosidad. Cada pizza elaborada con fermentación natural refleja el equilibrio entre ciencia y artesanía. Entender su dinámica permite crear pizzas más livianas, llenas de matices y con identidad propia. Trabajar con masa madre no solo mejora la calidad del producto, sino que también conecta a cada pizzaiolo con la esencia más pura de la cocina artesanal.
