En la actualidad, el auge de la pizza artesanal ha transformado la manera en que entendemos este clásico italiano. Cada vez más pizzerías chilenas y latinoamericanas adoptan la masa madre como base de una propuesta culinaria auténtica, saludable y con carácter. Este fermento natural, heredado de antiguas tradiciones panaderas, se ha convertido en símbolo de calidad y conocimiento técnico en la elaboración de masas.

¿Qué es la masa madre y por qué es tan importante?
La masa madre es una mezcla viva de harina y agua que, gracias a la acción de levaduras y bacterias lácticas naturales, fermenta de manera espontánea. A diferencia de la levadura comercial, la masa madre genera un proceso más lento y complejo que enriquece el sabor, mejora la textura y optimiza la digestibilidad de la pizza.
Sus microorganismos naturales transforman los azúcares de la harina, liberando ácidos orgánicos que actúan como conservantes naturales y aportan notas aromáticas únicas. Además, ayuda a desarrollar una miga más ligera, con alveolos abiertos, y una corteza dorada y crujiente.
Beneficios prácticos de usar masa madre en pizza artesanal
- Mejor sabor: desarrolla matices más profundos, con notas ligeramente ácidas y tostadas, difíciles de lograr con levadura comercial.
- Mayor digestibilidad: el proceso de fermentación prolongado pre-digiere los almidones y reduce los niveles de gluten complejo.
- Mayor conservación: la acidez natural ayuda a mantener la masa fresca por más tiempo sin recurrir a aditivos.
- Textura superior: aporta una masa elástica, aireada, de fácil manejo y con excelente desarrollo en el horno.
Cómo incorporar la masa madre en tu pizza artesanal
El primer paso es mantener un cultivo activo y saludable. Una masa madre equilibrada tiene aroma ligeramente ácido, burbujea de forma constante y duplica su volumen en unas pocas horas. Para usarla en una receta de pizza artesanal, se debe calcular entre un 20% y 25% del peso total de la harina.
Por ejemplo, si utilizas 1 kg de harina tipo 00, bastará con añadir unos 200-250 g de masa madre activa, 600 ml de agua (hidratación del 60%), 25 g de sal y un chorrito de aceite de oliva extra virgen, según el estilo de pizza que quieras preparar.
Fermentación larga: clave del sabor y la textura
Al preparar pizzas con masa madre, la fermentación lenta en frío (de 24 a 72 horas a 4°C) permite una maduración progresiva de los azúcares. Este proceso desencadena la formación de sabores complejos y facilita una cocción uniforme, logrando una corteza crujiente con interior aireado.
En Chile, muchos hornos de leña y eléctricos de alta temperatura (400–480°C) permiten aprovechar al máximo esas características. Un buen control del punto de cocción es crucial: demasiado calor puede quemar la base antes de dorar la parte superior, mientras que una temperatura baja limitará el desarrollo de la miga.
Comparación: masa madre vs. levadura comercial
| Aspecto | Masa Madre | Levadura Comercial |
|---|---|---|
| Fermentación | Lenta (24–72 horas) | Rápida (1–3 horas) |
| Sabor | Complejo, ligeramente ácido | Neutro |
| Digestibilidad | Mayor | Menor |
| Duración | Conserva frescura por más tiempo | Se seca rápidamente |
Recomendaciones profesionales para trabajar con masa madre
1. Control de temperatura
La temperatura ideal durante la fermentación varía entre 22°C y 25°C. Un exceso puede acidificar demasiado la masa, afectando el desarrollo del gluten. En climas cálidos chilenos, conviene acortar los reposos o utilizar el refrigerador para retardar el proceso.
2. Elección de harinas
Opta por harinas de fuerza media a alta (W 250–320) que soporten largas fermentaciones. Las harinas italianas tipo “00” o las nacionales de molienda fina son excelentes opciones para pizzas con masa madre.
3. Hidratación adecuada
El equilibrio agua-harina determina la consistencia de la masa. Con masa madre, es posible trabajar hidrataciones del 65% al 75%, dependiendo de la absorción de la harina. Esto otorga elasticidad y aireación óptimas.
La masa madre en el contexto de la pizza napolitana
La pizza napolitana tradicional se elabora con masa fermentada naturalmente, siguiendo las reglas de la Associazione Verace Pizza Napoletana (AVPN). Esta filosofía artesanal privilegia harinas sin aditivos, fermentación lenta y cocción rápida en horno de leña, elementos que realzan el papel de la masa madre como esencia del producto.
Aplicación en pizzerías chilenas contemporáneas
Hoy en día, muchas pizzerías artesanales en Chile han incorporado la masa madre en su carta, diferenciándose de propuestas más industriales o de cadenas como pizza hut. La adopción de fermentaciones naturales responde tanto a una búsqueda de autenticidad como a la demanda de consumidores informados que valoran procesos limpios y sabores reales.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer masa madre desde cero en casa?
Sí. Solo necesitas mezclar partes iguales de harina y agua, mantenerla tapada a temperatura ambiente y alimentarla diariamente hasta que desarrolle burbujas y aroma agradable (aproximadamente en cinco a siete días).
¿Cuánto tiempo puedo guardar mi masa madre?
En refrigeración, puede mantenerse activa durante semanas si se refresca cada pocos días. Si planeas no usarla, puede secarse o congelarse para conservación prolongada.
¿Qué tipo de harina es mejor para una masa madre de pizza?
Las harinas integrales aportan más microorganismos y nutrientes en las etapas iniciales del cultivo, pero para uso en pizza se recomienda pasar a una harina blanca tipo 00 para obtener elasticidad y finura en la masa.
¿Cómo sé si mi masa está lista para hornear?
Debe presentar un aumento notable de volumen, textura esponjosa y una presión con el dedo que se recupere lentamente sin hundirse del todo.
Conclusión
Trabajar con masa madre en la pizza artesanal no solo eleva el estándar del producto final, sino que conecta al pizzaiolo con un legado ancestral de paciencia y técnica. Su aporte en sabor, digestibilidad y carácter convierte cada pizza en una experiencia sensorial auténtica, reflejo de respeto por el proceso natural y dedicación artesanal.
